Martina Arédez, Nieta de Olga y Luis Aredez cuenta la historia de sus abuelos; cómo se entrelaza con el terrorismo de estado en Libertador general San Martín y con la complicidad la empresa Ledesma en la “Noche del Apagón” .

 

En invierno los días se van haciendo progresivamente más cortos. Habrán sido las siete de la tarde cuando el sol cayó. Martina enrojecía por las luces que le llegaban de costado.   El equipo de Memoria de Andhes se había ido sacando las capas de ropa de a poco. Frente a la cámara, con un corbatero poco visible, Martina, nieta de Olga y Luis Aredez narra la historia de sus abuelos.

 

Los hechos de la última dictadura repercutieron a lo largo de su vida. Durante su infancia le costaba entender por qué le faltaba un abuelo. Como muchos en su generación, a quienes la violencia del terrorismo de Estado dejó una marca en su familia, la ausencia de ese vínculo fue un misterio que de a poco pudo develar.

Martina Arédez – Foto: Zenón Hernández

 

Gesticula. Trata de darle cierta ritualidad al asunto. Con un termo repleto de calcomanías que muestran la silueta de Latinoamérica, el perfil de Evo Morales junto al pañuelo de las Madres y Abuelas, y un mate cargado de yerba, Martina relata su historia; cómo esta se entrelaza con su militancia durante los años del Kirchnerismo y cómo vive su militancia durante el macrismo. Va y viene entre anécdotas que elabora y reelabora para decirselas a la cámara.

Los abuelos de Martina son militantes históricos en Libertador General San Martín. A Luis lo desaparecieron dos veces por luchar por los derechos de los obreros del ingenio. La primera vez volvió, la segunda no lo dejaron ¿Cuánto valor hace falta para hacerle frente a los militares y a un ingenio producto de un capital concentrado poderosísimo? No podemos imaginarnos la respuesta.

 

Cuenta Martina que Olga iba a la misma escuela que Luis. Se conocieron en la secundaria: en el colegio Nacional de Aguilares. Luego se fueron juntos a estudiar a Córdoba. (él, medicina y ella, odontología). Estudiaron juntos y después se fueron a Libertador general San Martín (conocido como Ledesma en Jujuy) e hicieron su vida.

 

Luis había elegido el lugar porque sabía que allí los obreros del ingenio estaban muy abandonados. Nos cuenta Martina que su abuelo y su bisabuelo tenían una tradición radical yrigoyenista y que ella cree que es por esa misma tradición que su abuelo tomó la decisión de ir a ese pueblo.  

 

En Libertador General San Martín se encuentra el Ingenio Ledesma SAAI. Cuando Luis Aredez llegó la empresa controlaba prácticamente a todo el pueblo: el hospital, los almacenes, los clubes deportivos, el cementerio, todo eran de su propiedad. Entre el 20 y el 27 de Julio de 1976 se produjo “La noche del apagón”. La electricidad se cortó durante horas y en ese momento, aprovechando la oscuridad y la confusión, secuestraron trabajadores y dirigentes sindicales  con colaboración de la empresa. Testimonios señalan que para realizar los secuestros se utilizaron vehículos del ingenio. Ledesma SAAI colaboró a favor de los dictadores y fueron partícipes directos en el secuestro de los trabajadores.

Ingenio Ledesma – Libertador Gral San Martín – Foto: Adrián Nieto

 

Luego de que desaparecieron a Luis, Olga, junto a otras mujeres que habían sufrido el terrorismo de Estado, organizó la Línea Fundadora de Madres de Plaza de Mayo de Libertador San Martín. Falleció a principios del año 2005. Martina menciona que ella no conoció demasiado a su abuela. No sólo por la distancia geográfica, sino porque Olga “se la pasaba militando”. En ese momento la cámara se apaga. Mientras cebamos mates nuevos Martina nos cuenta cómo se organizó Olga junto a las otras Madres del pueblo: Se juntaron a charlar porque habían pasado por la misma situación y empiezan a organizar la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayo de Libertador General San Martín. Marchó desde ese momento todos los jueves. Le preguntamos a Martina si su abuela siguió militando hasta el final, hasta su muerte. Ella nos contesta que sí, que se enteró en una entrevista que su abuela tuvo que hacerse una pregunta muy dura: se tuvo que plantear si seguir marchando, porque se le había muerto su última compañera de marcha. A lo que decide que sí, que quería seguir marchando. Y marcha hasta sus últimos días. Eso me enteré en una entrevista, dice Martina y nos reafirma que lo que sabe de sus abuelos tiene muchas fuentes. Algunas, las primeras, vienen de la familia. Muchas de las otras de Internet. Dice que ha leído cartas. También vi una foto de ella marchando sola.

Foto tomada de Internet.

 

Los padres de Martina, por otro lado, también tienen una militancia activa. Su mamá milita desde la crisis del 2001. El origen de esta situación que acabó con el Gobierno de la Alianza podría rastrearse en las políticas económicas neoliberales que llevó a cabo la misma dictadura cívico militar que se llevó a Luis. El 2001 del hambre en Argentina, encontró a la mamá de Martina unida a sus vecinos, militando en contra del ajuste. El “Indio” y su esposa “Flor” fueron compañeros de esa lucha. Se acercó al Indio en un momento de mucha crisis económica en mi casa. No nos alcanzaba con el sueldo de mi vieja para comer. Así mi vieja comienza a ser parte de la movilización junto él y a la Flor, su esposa. Mi mamá militó en Barrios de Pie, en Libres del Sur. Eso fue durante 10 años aproximadamente. Martina se sonríe livianamente, como tratando de recordar lo mejor de un momento complicado. Se crió, cuenta, entre la casa del “Indio” y sus hijos, su casa, los barrios donde su mamá militaba y las reuniones de la organización.  

Fue en ese momento cuando la inquietud por conocer el pasado de su familia volvió a manifestarse:

cuando era chica, el hecho de no tener a mi abuelo paterno me había generado muchas preguntas, muchas dudas, y fue primero en el ámbito de mi familia dónde empecé a preguntarme ¿qué pasó con mi abuelo que no conocí? ¿Por qué a mis otros abuelos sí?

Sin embargo, este intento de recuperar la historia familiar no fue nada fácil. El paso por la escuela primaria y el choque con los discursos sociales que atravesaban estas instituciones fueron un motivo más de confusión.

en la primaria el hecho de contar que yo tenía un abuelo desaparecido lo ligaban mucho a la cuestión de que hubo una guerra

En una sociedad con una democracia muy joven, los relatos que circulaban en las instituciones públicas en torno a los hechos de la última dictadura eran contradictorios, cuando no justificaban directamente el terrorismo de Estado, como en el caso de la Teoría de los dos demonios.

La violencia que había marcado la vida de nuestro país se explicaba como el resultado de una guerra entre fuerzas iguales.

Sin embargo, la lucha por los derechos humanos fue avanzando lentamente y a su lado, la reconstrucción de una memoria diferente a la propuesta por la dictadura. En 2001 la justicia resolvió declarar inconstitucionales las leyes de amnistía que impedían la investigación de los crímenes cometidos por las fuerzas estatales. En 2003, tanto el Poder Ejecutivo como el Congreso Nacional, expresaron su voluntad de no dejar impunes los delitos de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1983.

De la mano del gobierno de Néstor Kirchner, y con la lucha incansable de los organismos de derechos humanos, la sociedad volvió a discutir en los estrados judiciales lo ocurrido en ese período oscuro de nuestra historia, marcado por la censura y la desinformación. Y junto con la sociedad, las personas y sobre todo los jóvenes comienzan a tener otra mirada: Después con los años, cuando empiezo a tomar conciencia de la política, me doy cuenta que en realidad [la desaparición de Luis Aredez] había tenido que ver con sucesos políticos que habían pasado por todos los argentinos, y no era una guerra así de simple; empiezo a entender cómo había sido el contexto en que mi abuelo había vivido y qué cosas había hecho. Esas preguntas las empiezo a responder usando el internet muchas veces, queriendo ser un poco más puntual, y me comienzo a interesar por militar en la política

El gobierno de Mauricio Macri plantea una incertidumbre para las políticas de memoria que se venían desarrollando. Como estudiante de historia, el tema tiene una importancia especial para Martina: Me parece que en general los gobiernos siempre quieren mostrar su sentido de la memoria, y que en particular el sentido que ha querido mostrar este gobierno es desmemorizar, y creo que su intención más que nada está ligada a separar la historia de la política y querer quitarle ese sentido que tiene la política. Despolitizar muchas veces a la sociedad está con el interés de poder dejar en manos solamente de unos cuantos esas decisiones

Tras dos años de gobierno de la Alianza Cambiemos, con una nueva conformación de la Corte Suprema, el tribunal, el 3 de mayo del 2017 emitió un polémico fallo que permitía a los condenados por delitos de lesa humanidad reducir el tiempo de su condena a la mitad. En realidad me pareció que para nada es imparcial esa actitud de la Corte Suprema y menos en esta época. Quienes nos gobiernan han tenido mucha complicidad con esos sectores, hasta el día de hoy lo vemos, la complicidad que tiene el gobierno nacional con los Blaquier, los dueños del ingenio, y que tiene que ver con intereses económicos que van de la mano

El paso del tiempo trae también nuevas reivindicaciones: la perspectiva feminista, movimientos como el Ni una Menos permiten resignificar los hechos del pasado. Martina cuenta cómo ve la figura de su abuela Olga, ante estos nuevos reclamos: Yo hace un par de meses en realidad empiezo a hablar de feminismo con la familia de mi viejo y ahí empiezo a dilucidar que mi abuela también había sido feminista. Me cuentan que ella en sus últimos años se declaró feminista y que la razón por la que ella siempre salía hablando en las fotos era porque en vez de decir Whisky decía Clítoris. Así que nada, fue para mí un orgullo muy grande darme cuenta de que hemos tenido esa coincidencia que creo que nos ha atravesado mucho desde lo personal

Con los últimos mates, ya lavados, el equipo comienza a retirarse. Afuera ya oscureció completamente. El silencio que sigue al esfuerzo de narrar la historia, tanto familiar como política, parece apoderarse de todos y todas. ¿Qué retener de esta historia trágica y compleja? ¿Qué de todos los hechos, los dolores y las alegrías, guardar del paso del tiempo?

Si hay algo que yo guardaría en la memoria colectiva, desde mi humilde lugar, sería el hecho de no doblegar. Creo que algo es algo que me han enseñado mis abuelos.

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