Nunca fuimos pocxs, por Mariana Paterlini

Nunca fuimos pocxs

La madrugada del 15 de julio de 2010 nos encontró en vela. Algunxs compañerxs en la puerta del Senado, otrxs reunidxs frente a la televisión. A mí, me encontró con la pantalla chica y un pack de sms contratado, mientras intercambiaba mensajes a rolete. Recuerdo los discursos, los gestos, el momento de contar los votos, la expectativa y, luego, por fin, el júbilo y las lágrimas. En 2010, en Argentina, respiramos orgulloso oxígeno en colores, aunque en Tucumán, una mañana de los primeros días de enero, las calles del centro se hubieran visto invadidas con afiches que llamaban a luchar por el sostén de un orden natural.

La lucha de los nuestrxs, la de la ruptura de un orden opresor, ya era vieja. Acá no hago su racconto, no porque no lo valga, sino porque esta vuelta elijo el retrato de la conquista y las emociones de la fecha que convoca. La lucha ya era vieja, digo, y pienso en las generaciones que ni lo imaginaron, aquellas que empezaron a ilusionarse con que sucediera, las otras que lo hicieron señuelo que marca un camino y orienta las acciones y, finalmente, las que vieron el momento oportuno y pegaron zarpazo.

Vuelvo a enero de 2010. Recuerdo las organizaciones que, en Tucumán -como en la mayoría de las ciudades del país-, afloraban e inundaban calles, cada cual con sus recursos y herramientas, bajo una consigna que intentaba aunarnos: el mismo amor, los mismos derechos.

En ese entonces, por acá, entre mi gente, hicimos propia la agenda y nos subimos al tren loco, el del frenesí que convocaba todas las semanas en diferentes paradas para sumar más pasajerxs al viaje. Improvisamos altares en las esquinas, simulamos el acto de casarnos y nos besamos sin miedo ante la cara de asombro de más de unx que pasaba. Invadimos las facultades y convocamos mesas paneles; los bares se hicieron un continuum de ciclos de cine; las plazas convergieron en ferias y mateadas; y el Piletón recibió el primer Festival por la Diversidad que hubo en la provincia. En ciertos circuitos, empezamos a pensar que nuestros sentires tenían un lugar reconocido y reconocible en eso que suele llamarse lo público.

A contrapelo, el 7 de marzo, el escopetazo de un padrastro enfermo de homofobia asesinaba a  la “Pepa” Gaitán, pareja de su hijastra, en Córdoba. Fue un golpe siniestro y certero de realidad que, al menos  a mí, me abrió una perspectiva que hasta entonces no había llegado a dimensionar. Nuestra lucha en la calle de aquellos días, más que vincularse con un Estado regulador de los vínculos afectivos entre las personas -más allá del discurso del amor-, tenía que ver con uno que asumiera un rol de garante de derechos y protecciones. Y pienso aquí en el acceso a la salud, la justicia, o el reconocimiento pleno a familias que, de hecho, existieron desde siempre. Un Estado que, además, estaba a punto de trascender el famoso orden del pensamiento hegemónico, la idiosincrasia imperante, al reconocer ante todxs y para todxs, la igualdad de derechxs de las personas homosexuales. Seguimos, entonces, las marchas con doble garra, participamos de las audiencias públicas, y nos hicimos carne en los argumentos que defendían nuestro derecho.

El 15 de julio, finalmente, fue una fiesta de brindis y abrazos, la sensación del logro alcanzado y de haber sido parte, aunque más no fuera colada en uno de los últimos vagones, del tren de fuerzas que traccionaron para que esto fuera posible.

Después de la euforia, la vuelta a las calles. Aún quedaba mucho terreno por conquistar: siguieron la Ley de Identidad de Género, la de Fertilización Asistida y todavía seguimos dando batalla. Además, fue nuestra tarea continuar la ruptura en todo espacio público del siempre resquebrajado orden natural, porque sabemos que la ley suele quedar corta. Seis años después, aún con sed de respeto e inclusión, escribo desde la certeza y la alegría de saber que nunca fuimos pocxs y cada vez somos más quienes asumimos el compromiso de hacerlo posible.

 

Mariana Paterlini

Coordinadora del Área de

Género y Derechos Humanos

Coordinadora Institucional

ANDHES

15/07/2016

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