Por: Roberto Aragón (Coord. Área de Derechos de la Niñez y Adolescencia ANDHES)

La crisis epidemiológica mundial que afecta fuertemente a la salud colectiva, hoy deja en evidencia el necesario respeto a la integralidad y reconocimiento de nuestros derechos humanos al momento de ejercerlos y defenderlos. El Covid19 repercutió directamente en la dimensión educativa dejando al descubierto las desigualdades y los contextos vulnerables en los que viven muchos niños, niñas y adolescentes. Esto expone diferentes dificultades en el acceso a la educación a partir de la suspensión de clases presenciales dispuesta por el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO). La niñez, la adolescencia, sus derechos y la vuelta a clases.// Pedagogía de la Distancia y la vuelta a clases //

Desde Andhes conjuntamente con docentes de la Corriente Sindical Marina Vilte, llevamos a cabo un relevamiento sobre el impacto en la educación, la herramienta de investigación constó de una encuesta dirigida primero a docentes de los distintos niveles educativos, luego a educadores comunitarios, referentes parentales y afectivos. El objetivo es recuperar las vivencias de la comunidad educativa en la provincia de Jujuy como principal protagonista en esta coyuntura e indagar las implicancias del proceso educativo de contingencia.

Hoy, a casi tres meses de una convivencia social totalmente atípica, en Jujuy se va planteando la transición a la fase de distanciamiento social con una cuarentena administrada en razón de no tener al virus en circulación local. Esto se relaciona con los anuncios por parte del Ministerio de Educación de la provincia para el retorno progresivo a clases en los establecimientos educativos. Sin embargo los días previos que pasaron en el ASPO, el sistema educativo provincial continuó con acciones de manera contradictoria al gobierno nacional, poco claras y hasta discrecionales con el dictado de clases en modalidad virtual. Esto generó como consecuencia el avance desigual en contenidos curriculares con todo el estudiantado jujeño, profundizando la brecha digital entre los niños, niñas y adolescentes que tienen acceso a las tecnologías, servicios de internet y telefonía celular, con quiénes no tienen las mismas posibilidades o capacidades de apropiación en el uso que estas requieren. 

Brecha digital y factores de riesgo

El acceso a la Tecnología en la modalidad educativa virtual es considerado un derecho universal en materia de comunicación y educación que se ve íntimamente ligado a la necesidad de fortalecer la alfabetización digital. Cuando referimos a la existencia de una brecha digital se plantea la desigualdad concreta en los derechos antes mencionados con las condiciones económicas y sociales que posee una persona para acceder al conocimiento o en el mejor de los casos a su construcción.

La brecha digital en niños, niñas y adolescentes puede tener un impacto diferenciado que no solo se reduce a indicadores socioeconómicos sino también culturales, simbólicos o de apropiación subjetiva para cada caso, no obstante es ineludible pensar un análisis por fuera de los índices de pobreza infantil que azota a nuestro país. La reafirmación de la modalidad virtual como solución a la suspensión de clases presenciales generó muchas inseguridades en las familias, los y las docentes y sobretodo en el grupo de estudiantes de todos los niveles educativos obligatorios. En el análisis cualitativo de la herramienta de relevamiento realizada a docentes y familiares develó que la gran mayoría había observado a los niños, niñas y adolescentes confundido/as, desorganizado/as y que no lograban adaptarse a la modalidad.

La encuesta aplicada mostró que la profundización de estas realidades también visibilizó factores de riesgo que se ven aparejados a estos contextos virtuales y a las prácticas educativas, haciendo necesaria la capacitación para contener y abordar problemáticas relacionadas con las tecnologías de la información y comunicación que puedan vulnerar derechos o poner en peligro la integridad de niños,niñas o adolescentes, como sucede en los casos de delitos informáticos, ciberbulliyng, grooming, sexting, violencia entre otros. En algunos testimonios manifestados a docentes, se expresó la incomodidad y el malestar por parte de estudiantes ante el uso de imágenes personales para generar “evidencia de trabajo real” sobre la realización de tareas en materias de la currícula.

Los derechos y la educación

En este sentido el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas insta a los Estados garantizar derechos y no exacerbar las desigualdades que devienen del aprendizaje en línea y deben procurar que las opiniones de los niños, niñas y adolescentes sean tenidas en cuenta en los procesos de toma de decisiones sobre la pandemia, favoreciendo la participación protagónica en temas que les interesa como verdaderos agentes sociales y sujetos de derecho.

La responsabilidad del Ministerio de Educación de la provincia en generar políticas públicas y programas respetuosos de los derechos humanos de la niñez y adolescencia, consiste en el reconocimiento de la universalidad del acceso al internet y el derecho a la comunicación en este contexto de emergencia sanitaria. El coronavirus interpela al modelo educativo y además cuestiona el sistema de enseñanza-aprendizaje, por lo que es preciso que todo análisis sobre esto debe darse en clave de una educación emancipatoria que dialogue con los principios de la Convención de Derechos del Niño y las realidades de los sectores postergados.

Sin dudas las preocupaciones de niños, niñas, adolescentes, familias y docentes, ante las clases y los espacios de encuentro a distancia, fueron mostrando la necesidad de repensar al sistema educativo, “volver a clases”, no significa volver a la “normalidad” sino más bien implica detenerse a mirar la realidad ,sobretodo cuando se observan falencias estructurales y presupuestarias. El emergente que vivimos hoy nos hace preguntar en términos de igualdad de oportunidades sobre el acceso a la educación y esta circunstancia excepcional nos interpela a hacer y transformar lo que sea necesario para romper matrices individualistas y acríticas dentro del proceso educativo.

Volver a clases significa encontrarnos, valorar la distancia, respetar las presencias y construir un vínculo en la situación educativa desde el aprendizaje, la reflexión y la resistencia en los contextos adversos o de crisis, que en sí favorezca el respeto a los principios de derechos humanos y al paradigma de la protección integral a niños, niñas y adolescentes en sus diferentes contextos.

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