Exigimos un Pacto Social de Seguridad Democrática en Tucumán

¿Vamos a seguir dejando la seguridad de nuestro pueblo en manos de esta policía?

¿Qué policía queremos para Tucumán?

Lo sucedido en estos días no ha sido un “justo reclamo salarial”, sino una negociación extorsiva, con el pueblo, con la sociedad toda, como rehén, señalaron desde andhes. Mientras la policía sigue actuando con la – inconstitucional – ley de contravenciones en la mano, en Tucumán se hace ineludible la necesidad de un efectivo gobierno civil de la seguridad, democrático y respetuoso de los derechos de todos, indicaron. andhes exhortó al gobierno de Tucumán a convocar a un diálogo por un Pacto Social de Seguridad Democrática. 
La dolorosa realidad que se hizo patente en los últimos días en muchas provincias del país, debido al accionar de las policías provinciales, contiene muchas aristas, complejas todas, visibles algunas y solapadas otras, sobre las que andhes considera importante razonar, analizar y repudiar.
Las discusiones sobre la sindicalización, condiciones laborales, de infraestructura y de formación e instrucción democrática de las fuerzas de seguridad, son todas discusiones necesarias y que nos debemos como sociedad. Sin embargo lo sucedido en estos días no ha sido un “justo reclamo salarial” de la policía, sino más bien una medición de poder que vas mucho más allá de la lucha por un salario digno, fue una negociación extorsiva, con el pueblo, con la sociedad toda, como rehén, indicaron desde la organización derechos humanos.
En Tucumán, como en todo el país, el poder político ha delegado en la policía el gobierno de la seguridad y por tanto, también el “control” de la inseguridad ya que la policía regula las organizaciones ilegales y criminales, participando de ellas. Esto es,  como dicen referentes en la materia, un doble pacto. Por un lado la delegación del gobierno de la seguridad por parte de las sucesivas autoridades gubernamentales a manos de las cúpulas policiales (pacto político-policial); y, por otro lado, el control de los delitos, y en especial de la criminalidad compleja, por parte de la policía a través de su regulación y su participación (pacto policial-criminal). Es esto lo que está en la fondo de la zozobra que vivimos por estos días.
El poder civil de la seguridad ha sido, al menos en los últimos 30 años, una pantalla del verdadero poder depositado en la cúpula policial. Esta delegación y complicidad sostenida, que implica regulación delictiva y garantías de impunidad, ha configurado la posibilidad de llegar a la dolorosa situación en la que nos encontramos en estos días, señalaron desde el área de seguridad de andhes.
Que la policía haya sometido de este modo a su arbitrio a toda una provincia, no es solo una situación no deseada, ni es tampoco una arriesgada y alocada decisión de policías con necesidades básicas insatisfechas. Abandonar sus deberes de funcionarios públicos, coaccionando a miembros de su misma institución al acatamiento y sedición, manteniendo en vilo a la sociedad, fogueando el caos y profundizando el quiebre de lazos sociales, pero sobre todo remarcando la indefensión a la que nos vemos sometidos sin su imprescindible función; es resultado del inmenso poder cedido: impunidad garantizada, frente a las consecuencias reales de su nefasto accionar.
Por eso, hoy, cuando los límites han llegado a estos inauditos y dolorosos extremos, se hace patentela necesidad deun verdadero y efectivo control civil de la seguridad. Es urgente Un gobierno civil de la seguridad, democrático y respetuoso de los derechos de todos.
Hoy, más que nunca, resulta esencial controlar la legalidad de las detenciones que en nombre de este caos la policía tucumana va a empezar a hacer en los barrios más vulnerables de la provincia.Pero en Tucumán hoy, como hace años, es muy difícil controlar esa legalidad porque la policía tucumana sigue actuando con la Ley de contravenciones en la mano. Con esa herramienta inconstitucional, discrecional, en pocos días van a venir a mostrarle a nuestra la sociedad que “los negros de mierda”, como siempre, fueron los culpables. No ellos.
Mientras en las comisarías no tomaban las denuncias de la gente que pretendía denunciar a los policías por su accionar irresponsable y por su participación en los hechos. Hoy, tras pedir disculpas, el jefe de la policía nos dijo por televisión que las denuncias penales, en contra de los ciudadanos reprimidos por la policía en la plaza independencia estaban hechas.
Pero hoy, la sociedad tucumana toda ha sufrido en carne propia y ha decidido no seguir mirando al costado. Hoy la sociedad tucumana necesita con urgencia un Pacto Social de Seguridad Democrática que incluya una reforma estructural de la institución policial y una verdadera gestión civil de la seguridad en la provincia. Por eso desde andhesexhorta a las autoridades del gobierno de la provincia de Tucumán, a una convocatoria amplia, urgente y representativa, de consulta al pueblo, sobre qué modelo de seguridad pública queremos  y necesitamos.
 
SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOSmmm

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